E ABC Argentina elige la vida

As réplicas do chumbo do aborto na Argentina foram sentidas um pouco por toda a América Latina. Serviram de faísca para reativar múltiplas forças e movimentos que esperavam um momento oportuno para reemergir, saír da sombra e relançar as suas mensagens. Naturalmente que em Espanha e noutros pontos da Europa o Não rotundo dos argentinos, ganho na rua em contra-corrente contra os lobbies e os próprios governantes, incluindo o presidente Macri, de “direita”, constituíu um momento de esperança e de genuina alegria para todos os defensores da vida intra-uterina num ambiente social adverso dominado pelos políticos e pela imprensa do "sistema".

Em Portugal, lamentavelmente, o semanário de referência Expresso, que havia dedicado espaço significativo ao processo de legalização do aborto em curso, antes da votação, dedicou talvez 1 centímetro de texto, das suas dezenas de páginas, ao veto do aborto pelo Senado Argentino.

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Ocho lecciones de la batalla de Argentina en defensa de la civilización

La vida ha ganado una pequeña escaramuza en la Guerra Mundial que libra contra el antinatalismo y esa nueva arma de destrucción masiva que es el aborto. En Argentina ya estaba despenalizado en tres supuestos, pero no era un derecho. Con la ley de plazos pretendían convertirlo en un derecho.

Alfonso Basallo

13/08/2018

Ocho lecciones cabe extraer de la batalla de Argentina en defensa de la civilización, amenazada por un enemigo formidable: Naciones Unidas y el lobby abortista, con el chantaje económico en ristre.

Son éstas:

1.      Que se puede ganar la guerra contra el crimen organizado.

Es una carrera de resistencia. Quizá no veamos el final, pero sí lo verán nuestros nietos, como los nietos de los rusos sojuzgados vieron caer la tiranía soviética como un castillo de naipes.

Y la ganaremos por la misma razón por la que cayó el mayor sistema totalitario de la historia: porque el aborto, como la URSS, se basa en la mentira.

2.      Pero no puedes quedarte en casa, en la próxima ‘mani’.

Y la batalla se gana no sólo en los Parlamentos -como ha ocurrido en el Senado argentino- sino también en la calle -como ha ocurrido en Buenos Aires-: manifestándose, una y otra vez, contra viento y marea, aunque vayan cuatro gatos, los mismos cuatro gatos de siempre, y los políticos no hagan caso, y parezca que estás arando en el mar y que no sirve para nada.

Claro que sirve. En la era de la imagen es crucial que la defensa de la vida tenga visibilidad. Lo que es invisible, no existe. Corrijamos a Descartes: Me ven, ergo sum.

Y te recuerdo que la calle es tuya, no del alcalde, ni del presidente del Gobierno.

3.      Ni fiarte de los políticos.

Son profesionales de la mentira. Y ahí tienes a Macri, que iba de provida cuando era candidato a la Casa Rosada y ahora que ha visto el revés en el Senado, pretende despenalizar el aborto en más supuestos y convertirlo en un derecho, como hizo Zapatero en España con la ley Aído y como pretende Naciones Unidas que quiere que la muerte de bebés en el seno materno sea un derecho humano.

Profesionales de la mentira… o del disimulo. ¿Por qué Casado, el nuevo líder del PP, que presumía de pro-vida, guarda un prudente silencio ante el histórico hito de Argentina?

4.      Ni dejar que te arrebaten el título de “progresista”.

Defender la vida es progreso, matar impunemente a inocentes es barbarie. Defender la vida es democracia, legalizar masacres es tiranía. Que no te confundan.

Esta es una batalla de las palabras. Y los del sindicato del crimen son unos genios en manipularlas. Se han adueñado de la palabra “progreso” y no hay quien les baje del burro.

Si la legitimación social del aborto es progreso, entonces ¿también era progreso la legitimación social de los sacrificios humanos o el canibalismo?

Si la supresión de la pena de la muerte en Occidente se considera un hito en favor de la dignidad de la persona, como acaba de subrayar el papa Francisco tras la modificación del punto 2267 del Catecismo, y el ahorcamiento o la silla eléctrica ya sólo quedan en regímenes tiránicos (o en algunos Estados del Far West ultramontano) ¿por qué llamar progreso a esa otra pena capital que acaba con la vida de quienes no son asesinos en serie ni peligrosos delincuentes?

Algunos medios de comunicación han llegado a decir que con el No al aborto, Argentina pierde su sueño de progreso. El silogismo es tan absurdo como si alguien dijera que decir que el No a las cámaras de gas privaría a la Alemania hitleriana de su sueño de progreso.

5.      No caigas en la trampa de las cifras, no cuela.-

Se creen que han inventado la rueda, pero sus trucos son tan viejos como falsos. El más típico es el de las cifras de muertes por abortos clandestinos. Los socialistas ya lo usaron en la España de los años 80 para justificar la despenalización del aborto.

Pero…

Primero y principal, pedir el aborto libre para evitar que mueran las mujeres que tienen que hacerlo clandestinamente es tan sofista como pedir que se legalice el robo o el crimen para evitar que los cacos y los homicidas se lastimen…

Y segundo, ni siquiera esas cifras son reales. Están infladas y manipuladas: Si hubiera tantos abortos clandestinos como dicen, en la Argentina del aborto ilegal habría 5 veces más abortos por mujer fértil que en la España del aborto legal libre y sin causa, y la tasa de niños abortados frente a bebés que nacen vivos sería en Argentina 2,5 veces más que en España.

6.      Porque esto es una Guerra Mundial contra la natalidad.-

Esto es una guerra mundial contra la natalidad, es decir contra la persona; con un formidable enemigo, Naciones Unidas, mascarón de proa del Nuevo Orden Mundial; en varios frentes: Irlanda, Argentina, los países africanos; y con el arma poderosa del chantaje económico.

Y no van a cejar. Esto no se arregla con una votación en el Senado argentino, es sólo una escamaruza más en una confrontación global.

En esa Guerra, la primera fase fue la anticoncepción, la segunda la implantación del aborto y la tercera la conversión de éste en un derecho humano -uno de los objetivos declarados para el milenio-.

7.      La clave no es el aborto, sino lo otro.-

Desmontar la gigantesca maraña de intereses que rodean la guerra contra la natalidad va a costar mucho. Igual que costó siglos acabar con la esclavitud. Los defensores de ésta sostenían que era buena, porque… ellos tenían esclavos.  Lo mismo ocurre con la masacre de niños en el vientre materno: la clave no es otra que la revolución sexual, sus promotores y beneficiados la incluyen en el pack porque les interesa el nuevo statu quo de sexo libre. El aborto es el precio de Jauja, como explica Gabriele Kuby en La revolución sexual global. Tiene que haber un inocente que pague el pato: el niño en el seno materno. Así de crudo.

Eso explica que actualmente te puedan “encarcelar por un puntapié a una gallina pero descuartizar o succionar fetos de 14 o más semanas es un derecho inalienable” como escribe Hermann Tertsch.

8.      Pero la solución no es lo que ellos llaman educación sexual.-

Solución no es lo que ellos llaman educación sexual, reducida al reparto de condones con sabor a fresa entre adolescentes y a enseñar al niño desde su más tierna infancia a estimular sus genitales y los del vecino. Porque eso no se llama educación sexual, sino “soma”, la droga para tener embobada y controlada a la población en Un mundo feliz.

Y los condones no son la solución porque fomentan la promiscuidad y, por lo tanto, lo que ellos llaman embarazos no deseados; y, por lo tanto, el aborto. Y así se realimenta la mentira del sexo seguro. Y unos espabilados hacen caja.

Y encima fallan más que una escopeta de feria, porque suelen tener agujeros. Pero procuran que se sepa poco, porque pondría en evidencia la gigantesca mentira de todo el tinglado.

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https://www.actuall.com/criterio/vida/la-ola-celeste-se-desborda-e-inunda-america-latina/

El movimiento popular provida que ha posibilitado la victoria provida del 9 de agosto pasado en el Senado argentino se ha desbordado y se expande ahora por América Latina.

Diego Hernández -

13/08/2018

La ‘Ola Celeste’, que inundó Argentina, de norte a sur e infligió una histórica derrota al millonario lobby abortista en el Senado el pasado 9 de agosto, desbordó sus límites territoriales y se expande por toda América Latina.

El vasto movimiento nacional en favor de la protección y el cuidado de la vida de los bebés en gestación y de sus madres – que abrazó el lema “Salvemos las dos Vidas” y enarboló pañuelos azul celeste – ha pasado en tan solo un mes a ser un hecho continental.

La primera señal apareció en Chile, recientemente golpeado por la ‘ley Bachelet’ que legalizó el aborto en tres causales, cuando el Movimiento de Mujeres Reivindica, Siempre por la Vida y Testimonios por la Vida integraron un ‘Colectivo de Organizaciones por las Dos Vidas’.

El colectivo se planteó como propósito apoyar desde su país la lucha del pueblo argentino contra una iniciativa de ley que legalizaría ampliamente el aborto. Algo singular si consideramos la secular animadversión entre chilenos y argentinos.

Cartel provida en la Embajada de Argentina.

Al día siguiente de que la iniciativa fue derrumbada en el Senado argentino por 38 votos contra 31, la vocera del colectivo chileno, Constanza Saavedra, declaraba convicta: “esa victoria la tomamos como propia, lo que pasó en Argentina se repetirá acá”.

Entre el 9 y 10 de agosto conversé, además de con Saavedra, con una veintena de líderes provida de la región y todos, sin excepción, coincidían en que la victoria de la Ola Celeste era, en cierto sentido, también de ellos y que tendría algún impacto en sus países.

Aquí algunas declaraciones:

Amparo Medina, coordinadora de la Red Vida y Familia de Ecuador, afirma que los hechos en Argentina generaron un intenso despertar en toda América Latina cuyos efectos están aún por tomar cuerpo y revelaron la importancia de que el pueblo “de a pie” asuma un papel protagónico.

Jesús Magaña, director de la plataforma colombiana Unidos por la Vida, valora que los argentinos probaron que “es posible derrotar al monstruo multimillonario del aborto”, generando una gran esperanza de que esto puede “tornarse una realidad  poco a poco también en nuestros países”.

Zezé Luz, coordinadora de la Rede Nacional em Defesa da Vida y da Familia en Brasil, afirmó que “esa victoria es también nuestra, es de todos, porque nos solidarizamos con nuestros hermanos argentinos y estamos seguros que contaremos con ellos para la lucha que entablamos aquí, ahora mismo”.

Jesús Magaña, director de la plataforma colombiana Unidos por la Vida

En esa nación, de dimensiones continentales, el Supremo Tribunal Federal discute desde 6 de agosto pasado la posible ‘inconstitucionalidad’ de la criminalización del asesinato de bebés en gestación.

El médico Rafael Cabrera, presidente de la Asociación Nicaraguense de Bioética, considera que los provida de la región deben cerrar filas y establecer un monitoreo para responder en bloque ante la agresión que se de en cualquiera de sus países.

El paraguayo Eduardo Morales, de Generación ProVida, advierte que el mensaje que lanzaron los argentinos fue contundente: “ganaron al dinero, ganaron a lobistas poderosos, a los medios y a la propaganda ideológica, al gobierno y con ello renovaron también nuestras fuerzas”.

Luis Fernando Calvo, de las organizaciones Opciones Heroicas y Voto ProVida, en Costa Rica, subraya que la victoria celeste frustró una reacción en cadena que empoderaría el feminismo radical en la región y revitalizó al movimiento provida.

“Creemos que es un buen momento para, a nivel nacional y regional, buscar unificar grupos del sector para unir fuerzas y conquistar objetivos en común. Su victoria nos da momentum, nos da empuje y nos da esperanza”, dice.

Y podríamos seguir con más.

¿Cómo germinó este puñado de convicciones comunes? ¿Se trata tan solo de un sentimiento y de una percepción sesgada por el entusiasmo del momento? O ¿hay algo más?

Aqui hay lago nuevo y esta es la historia:

Lobistas internacionales, las y los feministas agregados en la ‘Horda’ Verde, influyentes políticos y casi todos los grandes medios de comunicación habían dado por derrotados a los ‘celestes’ luego de la media sanción que la Cámara de Diputados a la iniciativa que pretende legalizar ampliamente el aborto en el país.

El gobierno de Mauricio Macri, rompiendo su promesa de mantenerse neutral, intervino para conseguir bajo presión los cuatro votos que dieron el triunfo parcial a los “verdes” el pasado 14 de junio. Hay indicios de que pudo haber comprado votos.

El movimiento provida ya había mostrado su arraigo popular al sacar a las calles de todo el país a 2 millones de personas el 25 de marzo y a 3 millones el 20 de mayo. La Horda Verde había congregado en su mayor manifestación, de acuerdo con sus organizadores, a 350.000 personas.

Un grupo a favor de la vida en Nicaragua.

Parecía que sería suficiente para que la clase política entendiera el mensaje. No fue así. Los lobistas y el gobierno articularon y se impusieron.

La ola reventó ante la horda – bien arropada con financiamiento internacional – y aparente se diluyó. Muchos le consideraron muerta.

Erraron. Se estaba reagrupando. Sorpresivamente, en menos de dos meses la Ola Celeste se irguió de nuevo. Del interior hacia el centro y del centro hacia el interior, esa fue la cadencia con la que fueron ocupando espacios, tomando plazas, ganando voluntades. No una o dos. Millones.

Propios y extraños se sorprendieron cuando, a poquísimos días de la votación marcada para el 8 de agosto, 5 millones de argentinos tomaron las calles de todo el país para dar un contundente y fuerte ‘no’ a la “ley del aborto libre”.

El fin de semana del 4 y 5 de agosto, aconteció la que posiblente sea la mayor manifestación pública en la historia de ese pueblo; al punto de que el periodista de El Clarín, Sergio Rubin, definió la movilización del sábado en Buenos Aires como “una convocatoria sin precedentes”.

La convocatoria del sábado en el icónico Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires fue hecha por las comunidades evangélicas, que representan 10 por ciento de la población, pero a a ella acudieron masivamente también católicos, que son mayoría en el país.

El acto transmitió un mensaje poderoso, más allá de las diferencias católicos y evangélicos se unieron bajo una sola consigna: “salvemos las dos vidas”. La afluencia en la Capital Federal fue – de acuerdo con la fuente – de 500 mil a poco más de 1 millón de personas.

Los actos en las provincias fueron convocados por el movimiento Marcha por la Vida y por la plataforma Unidad Provida, integrada por más de 150 organizaciones ciudadanas.

La movilización simultánea se realizó el domingo, 5 de agosto, y fue denominada “Marcha Federal” para afirmar la autonomía de cada una de las circunscripciones de la República y subrayar el aplastante repudio que fuera de la Capital Federal tiene la ley abortista.

Hubo marchas en las capitales de las 23 provincias argentinas, y en una cantidad enorme de ciudades; hay registro de por lo menos 300.

La estimativa es que en el ‘interior’ del territorio nacional hubo de tres millones y medio a cuatro millones de personas en las manifestaciones. Según Alejandro Geyer, uno de los coordinadores, si se contempla la del sábado en Buenos Aires son casi 5 millones. Un “mar de gente”.

Y ese mar ya había expandido con fuerza otra gigantesca ola por todo el continente. Días antes, el 30 de julio, las embajadas de Argentina en 15 países latinoamericanos, 1 europeo y 1 africano recibieron en manos de líderes provida locales un documento firmado por 264 instituciones y organizaciones ciudadanas.

En la ‘Declaración Latinoamericana en Apoyo y Solidaridad con la Lucha del Pueblo Argentino por las Dos Vidas’ denunciaron que desde hace décadas la región “ha estado bajo el asedio y presión de la organización internacional más importante del mundo que trabaja para aprobar el aborto libre, la International Planned Parenthood Federation (IPPF)”.

“Esta organización – dicen – para conseguir sus objetivos ha desplegado una maquinaria de dinero, lobby, activismo y adoctrinamiento, que le ha conseguido resultados en todo el mundo, y la lucha que nuestros hermanos argentinos están dando hoy, es contra este poderoso imperio abortista”.

Los países donde se entregó fueron Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, El Salvador, Uruguay, Venezuela. Además de Canadá, España y la República Democrática del Congo.

Se trataba de un gesto ‘glocal’ que consiguió romper el cerco de silencio impuesto por la prensa nacional e internacional a los ‘celestes’, dándoles visibilidad política en cada país donde aconteció.

Fue la primera muestra formal de lo que se estaba gestando bajo la piel multicolor del continente: ‘Latinoamérica por las Dos Vidas’, una movilización que consiguió, de un golpe, dar mayor visibilidad política y mediática a la desigual brega de los ‘celestes’.

Además, las redes sociales, capilares y multiplicadoras, jugaron un papel capital. De repente se hablaba de Argentina en todos los países y no solo bajo la óptica ‘verde’.

“Generamos conciencia de que este no es un problema local, coincidió que se habilitara la discusión del aborto en el Poder Judicial de Brasil, porque antes, en Colombia la Corte lo aprobó; en Chile se aprobaron recientemente las tres causales y que en México hay una ofensiva para legalizar la práctica”, apunta la argentina Marcela Errecalde, vocera de Unidad Provida y de ‘Latinoamérica por las Dos Vidas’.

“Nuestro continente, por sus características propias no acepta esto y lo considera un imposición. Acá se esta llevando una campaña muy injusta para someternos a esta situación que luego va a repercutir en el resto de los países y eso propició un fuerte no”, explica.

En su opinión, quizá se generó una fuerza “capaz de hacer frente a base de unidad a esos lobbies millonarios y poderosos”.

Una segunda movilización general aconteció el 8 de agosto, en paralelo a la sesión de votación en el Senado. En tanto los parlamentarios debatían y fijaban sus posiciones respecto a la iniciativa abortista, los provida multiplicaban los actos en solidaridad en casi todos los países del continente, y también en España e Inglaterra.

Agrupados o solos, en ciudades pequeñas o capitales, los que se plantaron portando un pañuelo celeste para afirmar que Argentina no estaba sola no fueron hordas destructivas y violentas, sino personas comunes, familias con niños, jóvenes y mujeres, muchas mujeres de todas las edades.

La madrugada del 9 de agosto no durmieron. Acompañaron en las más diversas formas a la distancia la votación. Estaban de laguna forma presentes entre la multitud que hacía vigilia fuera del Congreso de la Nación. Con ellos se angustiaron. Y cuando el resultado salió, con ellos se alegraron. Allí hubo un parto.

El azul celeste pintó a Latinoamérica entera. El color de la bandera argentina ahora simboliza ‘vida’ para millones de latinoamericanos y evoca, también, la resistencia del pueblo al poder millonario de los lobistas del colonialismo ideológico.

Desde México hasta Chile, de Perú a Brasil, “salvemos las dos vidas”, el poderoso lema que desarticula la disyuntiva falaz impuesta por el feminismo radical – salvar a la mujer en detrimento del ‘producto’ – ya no es argentino. Es de todos.

En un hecho sin precedentes – por las circunstancias aquí detalladas – la Ola Celeste ahora es latinoamericana. Si será cultural y políticamente influyente es algo que veremos los próximos años.